Hoy voy a relatar una experiencia personal muy representativa de “lo que está pasando”, no sólo en Murcia, sino también en otros muchos lugares de España y parte del extranjero.
Resulta que hoy me apetecía echarme un partidito de tenis con un amigo. Era una costumbre que teníamos y que habíamos perdido últimamente (sobre todo desde que Truekenet empezó a absorberme todo el tiempo libre, jeje); de hecho, hacía más de un año que no jugábamos.
Hace un par de años compramos nuestro bono de 15 horas por 30,15 €; lo que entonces nos parecía un precio razonable, un eurillo por cabeza en cada partido. Teniendo en cuenta que la demanda era mayor que la oferta y que es necesario regular de alguna manera el uso de las pistas, no nos parecía descabellado pagar por reservar y usar las mismas aun siendo municipales; es decir, pagadas con dinero público y mantenidas con presupuesto municipal. Normalmente había que reservar con antelación y las pistas siempre estaban ocupadas, excepto a mediodía en temporadas de calor, cuando era normal encontrar una o dos libres, no más (en el polideportivo José Barnés).
Recuerdo que mi amigo ya me comentó en su día, cuando habíamos dejado de quedar para jugar: “Oye, ¿sabes que los precios han subido una barbaridad!”, pero entonces no le hice mucho caso: “Te habrás enterado mal, eso no puede ser”, le contesté.
Para hoy no habíamos reservado pista, pues cada vez que pasaba por allí en los últimos meses comprobaba extrañado que las pistas estaban casi vacías, así que para qué reservar. Efectivamente, cuando hemos llegado hoy la mitad de las pistas estaban sin ocupar (raro para una capital de más de 400.000 habitantes, ¿no?). No hemos comprado bono porque no sabemos cuándo volveremos a jugar, ni siquiera hemos preguntado precios, ¿para qué? Si sólo íbamos a jugar hoy y estaba todo medio vacío… Así que le digo a mi amigo de ponernos a jugar en una de las pistas sin más, ya que el acceso es libre, por supuesto (no es un club de tenis sino un polideportivo municipal). Pero claro… apenas empezamos a jugar se nos acerca el conserje/taquillero del recinto a pedirnos explicaciones: ¡¡Qué coño hacíamos jugando sin haber pagado!!
Yo le contesto:
- La mitad de las pistas están vacías y estas son instalaciones municipales, así que nos hemos puesto a jugar sin más.
- Para jugar hay que pagar 4,85 €.
- ¡¡¡¡¡Cómoooooo!!!! ¡¡Casi 5 euros por una hora en una cancha que ya estamos pagado con nuestros impuestos??!! A ver, puedo entender que se pague un precio simbólico para poder reservar pista, pero pagar esa burrada por una hora…
No me lo podía creer, y menos cuando le pregunto y el tío me dice que el precio del bono está ahora en ¡¡¡¡61,20 €!!!!, el mismísimo bono que nosotros compramos por poco más de 30 euros había subido más de un 100% de un año para otro, ¡en plena crisis!… ¿¿¿Pero qué me estás contando??? (y mi amigo diciendo por detrás “ya te lo dije”).
No me iba a poner a discutir con el empleado, porque él no tiene la culpa, pero sí que le he mostrado mi indignación, viendo las pistas vacías…
¡Los he pagado por esta vez! Por no tomarla con el empleado he pagado los 5 euracos, diciéndole: “Toma, para contribuir a que el señor alcalde se pague otra comilona a nuestra costa”. “No, si yo te entiendo… pero yo aquí soy un mandao“, me responde él disculpándose. Desde luego, será la última vez que los pague, yo igual que muchos otros. Eso sí, luego dirán que hay que cerrar las instalaciones porque va poca gente, ja, ja. ¿Qué será lo próximo? ¿cobrar por coger libros de la biblioteca o qué?
Ya está bien de que estos sinvergüenzas hagan lo que les da la gana. Hay que quejarse y no dejarse amedrentar por estos políticos que se supone que están a nuestro servicio… ¡JA!
- Tú tienes que pagar como todos, estos de aquí al lado han pagado – me dice el taquillero.
- Pues que no paguen ellos tampoco. (¡No te fastidia!)
Si no fuéramos tan cagones, si nos quejáramos y NADIE pagara estos precios abusivos, ya veríamos entonces cómo estas instalaciones vuelven a ser PÚBLICAS. Ah, pero claro… entonces tal vez al señor concejal le falte dinero para pagarse el coche oficial.. . Bueno, al menos habrá notado que la iniciativa recaudadora no ha salido tan bien como esperaba, pues a la vista está que muchos deportistas han dejado de usar sus propias instalaciones (eso es lo vergonzoso), ¡las pistas se quedan vacías!
- ¿O es que tú no pagas la barra de pan cuando vas a la panadería? – añade el empleado, intentando excusarse.
Sí, lo “mismico” es… un negocio privado que unas instalaciones públicas. En fin… ¿para qué discutir? Hay que cambiar las cosas, “yo lo que quiero es justicia social”, es lo que le he dicho y creo que me ha comprendido. Incluso le he comentado que tengo una web de trueque, para que viese que no es que me quisiera “aprovechar” y jugar “sin pagar”, sino que dedico mi tiempo a intentar mejorarnos la vida en la medida de lo posible, proponiendo alternativas y concienciando a la peña para que se queje también y empecemos a tomar las riendas de nuestra economía (y democracia).
Sí, las elecciones están a la vuelta de la esquina, pero no voy a hablar de eso, porque ese es otro peliagudo tema: ¿De verdad sirve de algo votar a otro partido o hay que plantearse alternativas? ¿Ha oído alguien hablar de la democracia participativa o democracia directa? (en la Wikipedia lo explican mu bien
)
Para terminar, aquí os dejo un par de enlaces que he encontrado con la noticia de la desproporcionada subida de precios polideportivescos y una encuesta con comentarios gentiles. Por supuesto no soy el único que se indigna con estas “cosas que pasan”.
Fdo.: Juandi Martínez.