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Repaso a la historia del trueque

Written by TRUEKENET
octubre 29th, 2011

HISTORIA DEL TRUEQUE:

La primera condición para que exista intercambio de bienes es la capacidad de producir excedente. El excedente es una parte de la producción que no se necesita consumir y que, por tanto, puede intercambiarse por otra cosa.

Las primeras formas de comercio entre los hombres consistieron justamente en el intercambio de productos mano a mano: lo que uno tenía y no necesitaba se cambiaba por lo que el otro tenía y le sobraba. Esa forma de intercambio se denomina trueque.

El trueque directo se mantuvo por mucho tiempo, aun en sociedades sedentarias: un jarrón de vino por una bolsita de trigo, pieles de abrigo por un arma de caza, lana de oveja por pescados…

¿Por qué se abandonó el trueque? El desarrollo de nuevos bienes de consumo y el crecimiento de la actividad comercial demostró que este sistema era poco práctico: en primer lugar porque no siempre el otro necesitaba aquello de lo que uno disponía. Por ejemplo, si un artesano de sandalias quería comprar pan, siempre debía encontrar un panadero que necesitara sandalias, o averiguar qué necesitaba el panadero y conseguirlo con su producción de sandalias para después ofrecérselo en trueque.

En segundo lugar, también era un problema determinar cuál era el valor exacto de los productos a intercambiar: ¿Cuánta lana por un jarrón de vino? ¿De qué tamaño debía ser el jarrón? ¿Una vaca valía lo mismo que un camello?

Para resolver estos primeros problemas los hombres buscaron un producto de referencia: los valores de todas las mercaderías se establecerían en base a ese producto. Esa referencia es el primer paso en la historia de la moneda.

Una moneda es, de hecho, un elemento intermedio que sirve para facilitar los intercambios. Si todas las personas establecían el valor de sus productos sobre la base de la misma mercancía, el intercambio era mucho más simple. Los primeros bienes de referencia fueron el trigo o el ganado. Entonces, era posible establecer el precio de los diferentes productos: por ejemplo, obtener una vaca a cambio de una cantidad establecida de cereales. En realidad, seguía siendo trueque, pero indirecto y más cómodo.

Estos primeros bienes de referencia reunían dos características principales: eran aceptados por la mayoría de los hombres y eran sumamente útiles. Sin embargo, pronto surgió un nuevo problema: El bien de referencia debía ser divisible, debía poder fragmentarse para intercambios menores, cotidianos, por objetos de menor valor. Además, debía simplificarse también su traslado, su cuidado y su almacenamiento.

Así, los objetos que funcionaban como bienes de intercambio fueron haciéndose más pequeños y fácilmente manipulables: collares hechos con caracoles o caparazones, barbas de ballena, cocos, bolsitas con sal, etc.

Hacia el año 3000 a.C, en la Mesopotamia asiática, asirios y babilónicos comenzaron a utilizar como bienes intermedios para los intercambios barras de oro y plata. También se utilizaban otros metales, como el cobre, el bronce o el hierro. Sin embargo, se preferían los dos primeros (oro y plata) ya que tenían algunas ventajas sobre los otros: en primer lugar su escasez, lo que los hacía valiosos, y en segundo lugar su incorruptibilidad. Esto último se refiere tanto a que es difícil falsificarlos como a que pueden almacenarse mucho tiempo sin echarse a perder (al contrario del hierro que se oxida).

El desarrollo de las actividades comerciales, sobre todo a través del imperio romano, extendió la utilización de monedas metálicas. Desde entonces son los Estados los que monopolizan la acuñación (fabricación de dinero). Además, las monedas solían tener un sello grabado: la figura de algún dios, la representación de un emperador o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban la pureza y el peso del material con que la moneda había sido acuñada.

EL TRUEQUE HOY DÍA:

Actualmente el trueque está resurgiendo a nivel mundial, sobre todo a raíz de la profunda crisis económica en la que estamos inmersos.

Con el trueque es muy difícil que haya grandes diferencias entre ricos y pobres. Esta teoría la defiende Heidemarie Schwermer, psicóloga y socióloga que no usa dinero desde hace siete años. Repartió todas sus pertenencias y todo lo que necesita lo obtiene por intercambio: comida, cortarse el pelo, ropa… Ella confiesa que es «más feliz como mujer y me siento más libre ahora que vivo sin dinero porque tengo lo que quiero».

Aparte del trueque directo, el “de toda la vida” (es decir, el intercambio de un bien o servicio por otro), los sistemas de trueque se han ido perfeccionando y adaptándose a los nuevos tiempos. Uno de estos ejemplos es la proliferación de los bancos del tiempo, que son redes de intercambio de servicios en los que la hora actúa como moneda.

También han surgido redes de trueque en las que se utilizan monedas sociales o complementarias impresas para flexibilizar el trueque y poder así intercambiar cómodamente bienes además de servicios. Tal es el caso de la Red Global de Trueque argentina que llegó a tener más de ¡seis millones de usuarios! Imprimen unos vales de intercambio llamados “créditos”.

Los sistemas de comercio e intercambio local, generalmente conocidos como LETS (del inglés “Local Exchange Trading Systems”) son los más avanzados y funcionales. Permiten a las organizaciones y la gente de una localidad comerciar entre ellos sin la necesidad de una moneda impresa. Pueden ser clasificados como sistemas de crédito mutuo.

El valor de cada transacción es negociado entre el comprador y el vendedor usando una moneda virtual. Generalmente se le da a la “moneda” un valor equivalente a la moneda nacional para orientar a los miembros a la hora de ponerle precio a sus bienes y servicios. Los detalles de las transacciones son registrados de forma centralizada, a mano o mediante programas de ordenador.

Como por todos es sabido, las formas de comunicación han ido evolucionado constantemente y con ellas la forma de relacionarse. Con el nacimiento de Internet, el trueque no podía quedarse atrás, hasta llegar al “e-Trueque”. El e-Trueque facilita la labor de búsqueda y localización de los mejores candidatos para realizar el trueque gracias a la globalización que supone Internet. Actualmente en la red existen plataformas que facilitan el contacto gratuito entre empresas o particulares que desean intercambiar sus productos o servicios, como es el caso del portal trueke.net.

TRUEKENET

Truekenet en sí misma podría considerarse un LETS elevado a escala planetaria, cuya unidad de intercambio son los “créditos”. Surge con la intención de fomentar el trueque como forma alternativa de comercio. Su objetivo es favorecer el intercambio de bienes y servicios sin la intermediación de dinero, utilizando la red Internet como medio principal.

Pretende ser una red social de trueque global. Cuanta más gente participe mayor será nuestra contribución a un comercio alternativo más sostenible y ecológico. Un incremento en el mercado de segunda mano posibilita la reutilización de productos a los que ya no damos uso y que otros pueden aprovechar. Igual de importante es potenciar el mercado localista y el intercambio presencial para evitar gastos de paquetería y transporte, que consumen tantos recursos. Aunque Truekenet aspire a ser una red mundial, aboga por los intercambios cercanos en la medida de lo posible.

Y quien no tenga productos que intercambiar, al menos tendrá dos manos y dos pies para trabajar, la cabeza para pensar, la experiencia y los conocimientos para ofrecer a quien los requiera. Todo el mundo tiene algo que ofrecer y que otros necesitan. La red de trueque nos pone en contacto y facilita estos intercambios.

Apostamos por un comercio justo, por una revisión del actual sistema económico, por un mercado en el que los productos se adquieran por su valor auténtico, dejando atrás la especulación y el dinero creado a partir de deuda.

Estamos aquí en www.trueke.net


El experimento del “dinero gratuito” de Wörgl

Written by TRUEKENET
diciembre 24th, 2010

La voluntad política existió a principios de los años treinta en el pequeño municipio austriaco de Wörgl am Inn, en donde se introdujo oficialmente y dentro de un marco regional limitado una nueva moneda con tasa de garantía de circulación. El trasfondo venía dado por la crisis de la economía mundial con sus terribles consecuencias en forma de desempleo masivo. Este se explicaba por la política de deflación de los bancos centrales de la época, en Austria y en Alemania, es decir, una reducción de la cantidad de dinero, que se adaptaba a las menguantes reservas de oro. (Se había llegado a esas desviaciones masivas de oro a consecuencia de las crisis bancarias en los EE.UU. y la rescisión de los créditos americanos concedidos a Austria y Alemania). Debido a la reducción del dinero el flujo dinerario había empezado a detenerse, y con él el flujo de mercancías, de forma que cada vez eran más las empresas que quebraban. La equivocada política de deflación de los bancos centrales y de los gobiernos a la sazón estranguló la economía en toda regla, precipitándola hacia la crisis.

Era en este contexto que en 1932 el municipio de Wörgl decidió introducir una moneda alternativa con garantía de circulación, para de este modo volver a estimular el flujo de dinero y de mercancías en su región. Este dinero circulante, liberado del interés, por lo cual se le llamó “dinero gratuito”, se pagó a todos los empleados de la administración municipal. Además participaban en el experimento empresas radicadas en la región, y muchas de las tiendas locales aceptaban este dinero como medio de pago. De forma que este dinero en poco tiempo adquirió un elevado grado de aceptación, convirtiéndose en una especie de medio de pago generalizado. La moneda austriaca oficial, que seguía vigente, fue siendo reemplazada más y más por el “dinero gratuito”. Por el dinero gratuito gastado se recogían el importe equivalente de chelines austriacos, y se constituía en depósito. Ya a los pocos meses se observaron efectos asombrosos de este experimento de “dinero gratuito”: mientras el desempleo masivo seguía subiendo dramáticamente en todas partes, en Wörgl disminuyó en el curso de un solo año en un 25%. La vida económica, muy paralizada anteriormente, volvió a florecer, y la miseria social fue reduciéndose de forma visible. La gente volvía a abrigar fundadas esperanzas de que la economía volviera a recuperarse.

La ejecución práctica de la garantía de circulación tomó el siguiente aspecto concreto: En cada billete había 12 casillas, y cada una representaba un mes del año. Una vez transcurrido el mes el billete sólo conservaba su valor y era aceptado cuando se había pegado un sello por valor del 1% del nominal en la casilla correspondiente. Quien retenía un billete durante 12 meses sólo podía volver a ponerlo en circulación si tenía pegado un sello en cada una de las 12 casillas.  El retener 100 chelines durante 12 meses costaba por tanto una tasa de 12 chelines (es decir, un 12%).

Cuanto más rápido se volvía a poner en circulación el dinero, más fácil era eludir la tasa. Con la correspondiente publicidad se había conseguido que la población entendiera el principio fundamental, y la mayoría se atuvo a las reglas del juego pactadas. Los sellos se podían comprar en oficina pública y en entidades de emisión autorizadas, y los ingresos iban a parar a las arcas municipales.

El desbloqueo del dinero

La consecuencia de este nuevo ordenamiento fue que el dinero ingresado no se retenía, sino que se entregaba rápidamente. Cabría pensar que por la circulación acelerada del dinero debería producirse una inflación. Pero no es el caso, pues cada cual sólo puede volver a gastar tanto dinero como ha ingresado por medio del trabajo y de la producción, es decir, por la creación de valores reales. Al dinero gastado se le enfrenta en el otro lado de la balanza la mercancía, que no hacen más que esperar a ser vendidas. Lo que sucede con la garantía de circulación es meramente un desbloqueo del dinero, no un desbordamiento ilimitado del flujo dentro del circuito dinerario.

La circulación sí se podría desbordar cuando el dinero, como sucede en los sistemas dinerarios predominantes, se atesora durante largo tiempo y en grandes cantidades, es decir, cuando se acumula cada vez más dinero, y de repente retorna de forma irruptiva al circuito por algún motivo especulativo (como motivado por especulación de divisas). Entonces sí parece como si se hubieran roto todos los diques. Cuando revienta de verdad el agua embalsada, se producen grandes devastaciones. En cambio, si el arroyo no se hubiera embalsado hasta constituir una gran presa, sino que se le hubiera permitido seguir su curso natural, no se habría producido la inundación. De forma similar sucede con el dinero: el atesoramiento especulativo y la repentina inundación del circuito dinerario mediante la liberación del dinero acumulado son quienes crean los problemas y las inestabilidades que con un fluir de carácter continuado nunca podrían producirse.

Wörgl: la destrucción de una utopía concreta

Por cierto, que el experimento del “dinero gratuito” en Wörgl no murió fracasado, sino al revés: murió de éxito. Los increíbles efectos revitalizantes sobre la economía de la región de Wörgl habían despertado un interés creciente hacia este experimento piloto – rebasando incluso las fronteras austriacas. Gentes de todo el mundo acudían para conocer más de cerca las causas del “milagro de Wörgl”. Parece que sólo en Austria hubo más de cien municipios con la intención de introducir un sistema de dinero alternativo con garantía de circulación. Fue esta evolución la que hizo que el banco central austriaco echara el freno de emergencia y entablara un pleito contra el municipio de Wörgl invocando su monopolio en los asuntos de aprovisionamiento monetario – que le fue reconocido por los tribunales.

Con ello quedaba destruido por las fuerzas contrarias un experimento portador de grandes esperanzas, la utopía concreta de un sistema dinerario exento de interés. Pero tales reveses no alteran para nada el hecho de que es importante seguir manteniendo con vida las visiones alternativas de un futuro que defiende los valores de la vida, desarrollándolas y difundiéndolas, despertando el recuerdo de ejemplos históricos cuando estos vayan a perderse. Por supuesto que dentro del movimiento de la economía libertaria sigue siendo del conocimiento general el experimento del dinero gratuito de Wörgl, pero fuera de ella apenas se comenta en los tiempos actuales. Y eso que los estudios de este ejemplo y de otros modelos experimentales de sistemas dinerarios y de trueque alternativos podrían estimular de forma importante ensayos parecidos, adaptados a los tiempos actuales.

¿Dinero electrónico con garantía de circulación?

Para una economía nacional y en los tiempos actuales la configuración técnica de la garantía de circulación ciertamente se vería diferente de la que entonces se empleó en Wörgl. Si se piensa que ya ahora una parte creciente de los pagos se realiza sin transferencias físicas (mediante cheques, transferencias, tarjetas de crédito, de teléfono, etc.), y que dicha proporción va a seguir aumentando, debería pensarse a largo plazo en un adeudo electrónico automático de la tasa de garantía de circulación. En cada registro electrónico en la tarjeta de crédito o de una tarjeta monedero (en grandes almacenes, bancos, teléfonos públicos, transportes públicos, etc.) se podría calcular el importe que correspondiera a cada período de inactividad en el uso del dinero, descontándose. Los ordenadores de los bancos hoy día ya están deduciendo automáticamente los intereses en caso de descubiertos, enviando la liquidación a fin de mes. ¿Por qué no iba a ser posible entonces en relación con el dinero inactivo y retenido en las cuentas? Con la diferencia de que las tasas no irían a los bancos, sino a las arcas públicas. Quien quiera evitar esta tasa de garantía de circulación sólo necesita pasar su dinero desde la cuenta corriente a la cuenta de ahorro, en donde no pagaría tasas, y desde donde podrían fluir como crédito a otros participantes de la economía, necesitados de flujos dinerarios.

Al menos para los pagos sin soporte físico el dinero electrónico podría venir dotado de una tasa de garantía de circulación, si existiera esa voluntad política. Y para el dinero en metálico que aún circula se podrían encontrar vías técnicamente factibles y jurídicamente válidas – aunque fuera para los billetes más grandes. (En los billetes pequeños o en las monedas, no se suelen atesorar las grandes sumas de dinero, y las pequeñas cantidades atesoradas no suponen mayor molestia al circuito económico.

De: Bernd Senf, “Der Nebel um das Geld”

[http://userpage.fu-berlin.de/~roehrigw/senf/woersenf.html#woegl]

traducido por Marga Vidal; June 2004

Declaración de principios de la Red Global de Trueque, nacida en Argentina en el año 1995:

1. Nuestra realización como seres humanos no necesita estar condicionada por el dinero.

2. No buscamos promover artículos o servicios, sino ayudarnos mutuamente a alcanzar un sentido de vida superior, mediante el trabajo, la comprensión y el intercambio justo.

3. Sostenemos que es posible reemplazar la competencia esteril, el lucro y la especulación por la reciprocidad entre las personas.

4. Creemos que nuestros actos, productos y servicios pueden responder a normas éticas y ecológicas antes que a los dictados del mercado, el consumismo y la busqueda de beneficio a corto plazo.

5. Los únicos requisitos para ser miembro de la Red Global de Trueque son: asistir a las reuniones grupales, capacitarse y ser productor y consumidor de bienes, servicios y saberes, en el marco de las recomendaciones de los circulos de calidad y autoayuda.

6. Sostenemos que cada miembro es el unico responsable de sus actos, productos y servicios.

7. Consideramos que pertenecer a un grupo no implica ningún vinculo de dependencia, puesto que la participación individual es libre y extendida a todos los grupos de la Red.

8. Sostenemos que no es necesario que los grupos se organicen formalmente, de modo estable, puesto que el caracter de Red implica la rotacion permanente de roles y funciones.

9. Creemos que es posible combinar la autonomia de los grupos en la gestión de sus asuntos internos con la vigencia de los principios fundamentales que dan pertenencia a la Red.

10. Consideramos recomendable que los integrantes no respaldemos, patrocinemos o apoyemos financieramente -como miembros de la Red- a una causa ajena a ella, para no desviarnos de los objetivos fundamentales que nos unen.

11. Sostenemos que el mejor ejemplo es nuestra conducta en el ambito de la Red y en nuestra vida fuera de ella. Guardamos confidencialidad sobre los asuntos privados y prudencia en el tratamiento público de los temas de la Red que afecten a su crecimiento.

12. Creemos profundamente en una idea de progreso como consecuencia del bienestar sustentable del mayor número de personas del conjunto de las sociedades.


Ojalá Truekenet sirva para ayudar a instalar y reavivar estos principios en todo el mundo.

El Trueque en Argentina. Magnífico documental

Written by TRUEKENET
septiembre 28th, 2010

Este documental te pondrá los pelos de punta. Sin palabras.

Aquí tenéis el trailer para ir abriendo boca:

Y aquí os dejo los enlaces para ver el documental completo o descargarlo:

En Vimeo está en tres partes, esta es la primera: Trueque

- Ver en Megavideo (Online en Pantalla grande)

- DESCARGAR el archivo original: http://www.megaupload.com/?d=7MXWAOQF

El porqué de los créditos

Written by TRUEKENET
septiembre 28th, 2010

La versión beta de Truekenet ya lleva varios meses funcionando.  Durante este periodo de pruebas hemos ido añadiendo nuevas funciones, rectificando cosas, solucionando errores y atendiendo a todas las opiniones y sugerencias acerca del portal. Este periodo de pruebas, que pronto acabará para dar paso a la versión completa, ha resultado muy fructífero y necesario, tanto para nosotros como creadores como para los usuarios que han decidido confiar en esta red desde el principio, a pesar de estar inconclusa. Os damos las gracias por el apoyo.

Dice el refrán que “Roma no se construyó en un día” y Truekenet tampoco, por supuesto. Todos los elogios y todas las críticas son bienvenidas, pues nos ayudan a mejorar. Una de las cuestiones que más atención atrae y más preguntas genera es la de los “créditos”. Aquí vamos a exponer algunas de las preguntas que se nos han formulado, junto a sus respuestas:

¿Qué son los créditos y cómo se usan?

Los créditos son una moneda virtual, o moneda local al estilo “LETS”, ligada a la red Truekenet y destinada a facilitar los intercambios entre usuarios. Mediante su uso los trueques se flexibilizan al máximo al permitir los intercambios indirectos, es decir, aquellos en los que no se requiere que ambos truekeros intercambien artículos el uno con el otro, sino que uno de ellos obtiene créditos de la otra parte, que puede utilizar más adelante en trueques con otros usuarios distintos.

Los créditos se usan como dinero, pero a diferencia de este, los créditos actúan como si de un artículo más de intercambio se tratara, no como intermediario exclusivo. Esto significa que cualquier artículo o conjunto de ellos se puede intercambiar por su cantidad equivalente en créditos, pero también se puede intercambiar en parte por productos y por otra parte en créditos. Por ejemplo, si un televisor está valorado en 30.000 CRT, se podría intercambiar por otro artículo que valga 20.000 CRT más 10.000 CRT en efectivo (u otra cantidad a negociar).

¿Pueden los créditos crearse de la nada?

A algunas personas les extraña que una moneda se pueda crear virtualmente, así “de la nada”; pero el hecho es que hoy día TODAS las monedas de curso legal se generan así. Es perfectamente legítimo y de hecho, por definición, no hay otra manera de fabricar moneda que no sea esa. Recomendamos leer otras entradas de este blog o buscar información adicional para conocer cómo se genera el dinero.

El dinero en su origen es simplemente un medio para facilitar los intercambios, aunque hoy día se haya convertido para algunos en un fin en sí mismo. Pero lo cierto es que el dinero no tiene valor en sí mismo, sino un valor fiduciario; o sea, un valor respaldado por la credibilidad que los usuarios le otorgan. Sin esta confianza o “crédito” que la gente deposita en el dinero, éste no sería más que papel y metal sin valor, o numeritos tecleados en una computadora. Si la gente lo acepta es sólo porque sabe que luego lo va a poder utilizar en otro intercambio comercial.

Evidentemente, la creación del dinero debe seguir unas reglas, no se puede crear de forma incontrolada, ya que resultaría caótico y no podría cumplir su función. Antiguamente se usaban objetos de uso común que todo el mundo aceptaba por conveniencia; luego se empezó a usar el oro (que únicamente tiene valor debido a su escasez, pero por sí mismo apenas satisface ninguna necesidad humana… Es bonito, eso sí, pero… su valor no deja de ser fiduciario); después se empezó a usar el patrón oro, pero hoy día se genera a partir de la deuda con otras normas diferentes.

Los créditos de Truekenet se podrían asemejar a esos objetos que se usaban en la antigüedad como moneda de cambio no exclusiva (bolsitas de sal, caracolas, plumas, etc.). Aquellos objetos no tenían gran valor en sí mismos, pero llegaron a ser aceptados como medio de intercambio al ser fáciles de transportar, lo que facilitaba mucho el trueque. Por supuesto, el trueque directo seguía coexistiendo y también había trueques mixtos, como los que propone Truekenet. Realmente… ¿qué más da? No importa lo que actúe de intermediario, mientras sea aceptado por la mayoría. En este caso Truekenet propone que sean “unos y ceros” la moneda de intercambio, es decir, una moneda virtual que no tiene forma física. Ahora esto es posible gracias a las nuevas tecnologías, que agilizan mucho la tarea.

No obstante, Truekenet no ha inventado nada, ya que este tipo de monedas se están creando desde hace décadas, sobre todo en pequeñas comunidades, y hoy día se conocen como LETS (Local Exchange Trading Systems). Hay mucha teoría escrita sobre esta forma de crear moneda y su funcionamiento está más que probado.

Truekenet tiene sus propias normas para crear moneda a través de bonificaciones. Normas que van ligadas al volumen de comercio de la red y que priman su buen uso. Está inyección de créditos dentro de la red estará siempre regulada, de manera que sea imposible su falsificación o su producción desmedida, evitando provocar disfunciones en el sistema.

¿Por qué llamarlos créditos?

El nombre de “créditos” para este tipo de monedas alternativas ya se ha utilizado en varias ocasiones y se sigue utilizando. La más conocida es la moneda de la Red Global de Trueque argentina.

La palabra crédito significa confianza o credibilidad, la que los usuarios le otorgan en su uso. Aunque hoy día esta palabra se asocia a deudas y a la banca, en realidad nos pareció buena idea revalorizar la palabra crédito en honor a la malograda Red Global de Trueque, que en estos momentos se está recuperando del sabotaje y campañas difamatorias a las que fue sometida por parte de intereses particulares muy poderosos que no estaban de acuerdo con el nuevo sistema de economía solidaria y libre.

En fin, el éxito sin precedentes que la Red Global llegó a tener en tan escaso tiempo merecen todos los elogios posibles, así que lo menos que Truekenet podía hacer era nombrar a su moneda de la misma manera.

¿Para qué usar créditos si se pueden usar monedas de curso legal?

Hay quien se pregunta para qué vamos a crear una nueva moneda si ya tenemos un montón de curso legal. Bueno, la respuesta está muy clara: Truekenet apuesta por un sistema económico alternativo al actual.

Actualmente el dinero se genera a través de la deuda y con unas reglas que sólo favorecen a la banca y a intereses particulares y, por tanto, a unas poquísimas personas en detrimento del resto. Sin entrar en profundidad en este tema, debemos decir que todas las crisis económicas que sufrimos, la precariedad laboral, el consumismo desmedido, la tremenda desigualdad económica entre naciones y personas… Todo esto… está ligado a la manera fraudulenta en la que actualmente se genera el dinero. Es por ello por lo que Truekenet pretende ofrecer otra manera de hacer comercio y generar riqueza, sin especulación ni usura de por medio.

Existe interesante bibliografía y buenos documentales que tratan este tema transcendental en profundidad. Esta información no es difícil de encontrar para quien desee buscar.

¿Por qué se regalan los créditos?

Los créditos se regalan porque es la manera más sencilla y congruente de introducir moneda dentro de la red, teniendo en cuenta que sus miembros no se conocen entre sí.

Venderlos a cambio de dinero de curso legal, como hacen otras webs, no nos parece lícito. No vamos a caer en este tipo de hipocresías, aunque este dinero lo sigamos necesitando para algunas cuestiones de mantenimiento.

En redes o clubes de trueque en los que las personas se conocen entre sí no habría inconvenientes en entregar a cada usuario una cantidad en créditos equivalente al valor de su artículo, ya que siendo un objeto los demás usuarios saben que de veras lo posee, o siendo un servicio pueden reclamar con facilidad su consecución. También se podría repartir una cantidad equivalente a cada uno, ya que todos se conocen y si alguno de ellos sólo recibe sin dar nada a cambio, las críticas de los demás se harán notar.

El hándicap de Truekenet es que al no conocerse los usuarios entre sí, no podemos garantizar que los bienes sean reales o que los servicios se vayan a realizar. Así que la única manera de introducir la moneda virtual sin tener que venderla es regalándola en pequeñas dosis. Por supuesto podría ocurrir que alguien que, por ejemplo, recibe 1000 créditos por registrarse, obtenga con esos créditos un artículo y a cambio nunca ofrezca nada. Pero estos casos serán marginales, pues son cantidades nimias por las que nadie va a tomar tantas molestias si de veras no está interesado en el trueque. Y además, aunque esto ocurra, en nada afecta al sistema de la red, ya que igualmente se ha generado comercio, el otro usuario recibe sus créditos que podrá usar a su vez sin problemas. Recomendamos no aceptar créditos de truekeros que todavía no hayan intercambiado algún artículo o que sólo ofrezcan créditos al principio, así evitamos a los desaprensivos.

Las bonificaciones se reciben poco a poco a la vez que se hace uso de la red; por tanto, los créditos están ligados a la producción, no a la deuda. En resumen, quien haya obtenido créditos es porque se los ha merecido (a excepción de los que se regalan al principio).

¿Por qué darle un valor equivalente al euro?

Determinar el valor de los créditos nos generó algún quebradero de cabeza. No nos gustaba la idea de equipararlo a una moneda de curso legal, ya que entonces estaríamos otorgándole a los créditos el respaldo de otra moneda a la que precisamente estamos rechazando. Llegamos a pensar en darle un valor equivalente a una hora de trabajo, pero resultaba tan subjetivo que lo único que íbamos a lograr era una enorme confusión en los usuarios a la hora de valorar sus artículos. De modo que no tuvimos más remedio que darle un valor equivalente a una moneda estable como el euro, sólo por cuestión de comodidad, porque a fin de cuentas lo mismo da.

Claro está que los valores en créditos son orientativos nada más. Todos los trueques deben ser negociados primeramente con otro usuario, así que por mucho que alguien valore su artículo en un millón de créditos, si ningún otro truequero ofrece artículos a cambio con valor superior a mil créditos, por ejemplo, sólo podrá hacer trueque por esa cantidad. Es subjetivo, los usuarios marcan los precios.

Finalmente se decidió dar una equivalencia de 100 a 1 para evitar decimales y para que no se tenga tan presente el valor del euro, sino algo distinto. Si escogimos al euro fue por simplicidad, nada más. Si éste se devalúa, los créditos lo harán en la misma medida sin que ello perturbe el funcionamiento de la red. Con el tiempo puede que los créditos obtengan su propio valor y en ese caso simplemente se dejará de tener en cuenta al euro a la hora de valorar los artículos.

¿Por qué dar un valor orientativo a los artículos?

También hay personas que critican el propio uso de los créditos o de cualquier otra manera de valorar los artículos. Algunos firman que lo mejor es dar y recibir sin más reglas. Vale, a nosotros la idea nos parece ideal y ojalá que algún día lleguemos a un nivel de conciencia tal en el que las personas sean capaces de dar sin pretender recibir nada a cambio, sólo confiando en que va a ser así; e igualmente personas capaces de recibir sin sentirse en deuda y sin pensar “si es gratis es que hay algo raro o es que en el fondo quiere algo”. El día en el que veamos esa actitud en una buena parte de la población… Ese día… se habrá conseguido precisamente el objetivo principal de Truekenet. Mientras tanto, seguirá siendo oportuno (no obligatorio) darle un valor orientativo a los artículos.

Repetimos: Se trata de un valor orientativo únicamente, nada que ver con el valor fijo en euros o dólares que se puede encontrar en una tienda. Es un sistema completamente distinto. Ambas partes deben negociar el trueque y todo el proceso es subjetivo, pues el valor dependerá de cada situación. Es un mercado que se regula así mismo en un tipo de comercio lineal, donde los artículos adquieren el valor que los usuarios le otorgan, no el que se marca desde “arriba” con las tácticas especuladoras de este sistema económico piramidal que nos rodea. Y sea como sea, cualquier usuario puede donar artículos o dejar a cero la casilla de los créditos. Truekenet es una red libre y flexible.

Sin la existencia de los créditos no sería posible hacer intercambios indirectos, se perdería la flexibilidad en la red y la comodidad que proporciona disponer de un valor orientativo de los artículos. En Truekenet se pretende hacer el trueque fácil y fexible; aunque aprender el sistema de negociaciones con créditos pueda llevar media hora de aprendizaje, a la larga resultará mucho más cómodo que un sistema de intercambio sin regular.

Bueno, pues espero con esto haber aclarado las dudas de quien las tenga. Aquí está Truekenet como herramienta y sistema de comercio alternativo. Quien lo quiera usar bienvenido es, y a quien no le interese… pues no pasa nada; tan amigos, jeje, que aquí no se obliga a nadie.

Un saludo.

Los atentados contra el Club del Trueque

Written by TRUEKENET
septiembre 17th, 2010

Hoy vamos a poner un revelador artículo que denuncia el mayor ataque contra la economía alternativa en nuestros tiempos modernos. Nos referimos al sabotaje que sufrió la famosa Red Global de Trueque de Argentina, que llegó a tener ¡cinco millones de usuarios!

El artículo lo leí en una magnífica web argentina llamada Autosuficiencia Económica. Os pongo el enlace directo al artículo: http://www.autosuficiencia.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=113, aunque os lo vamos a pegar también abajo.

Merece la pena leerlo:


Los atentados contra el Club del Trueque

El fondo ideológico que subyace al sabotaje que sufrió el sistema es la inevitable confrontación entre dos modos de ver el mundo: El del trueque, amigable con el medioambiente y con todos los actores sociales y el de los que han tomado al planeta como rehén.

Durante el terrible terremoto de Kobe la ayuda del gobierno quedó bloqueada durante unos días debido a que los recursos estaban demasiado centralizados. Cuando finalmente llegó el auxilio, las autoridades se encontraron con que algunas organizaciones de la propia comunidad habían hecho ya una importante contribución. Con el fin de estar mejor preparados para enfrentar desastres que dejan aisladas a las poblaciones, algunos investigadores japoneses se interesaron por la experiencia descentralizada y autogestiva de la Red Global de Trueque. Unos años más tarde a fines del 2001, los argentinos tuvimos otra clase de catástrofe, el derrumbe del sistema bancario. En esa ocasión, la Red Global de Trueque (RGT) demostró su potencial para ofrecer a la sociedad una rápida respuesta ante una crisis.

La RGT no sólo brindó soluciones a una población sin dinero y con escasos medios de subsistencia, sino que generó un contexto de intercambio para que productores rurales pudieran levantar sus cosechas canjeando parte de ella por mano de obra y sirvió de apoyo a muchos municipios colapsados por la demanda social. En este sentido tanto la opinión publica como la de observadores internacionales coincide en que el estallido social hubiese sido más violento de no haber existido la Red. Un caso dramático fue el de los cartoneros de Quilmes que quedaron sin compradores de material reciclado durante “el corralito” a fines del 2001. Respondiendo a un angustioso llamamiento del intendente, la Red incorporó a más de quinientas familias de cartoneros al sistema de trueque y se pudo superar el trance.

El gobierno desbordado por la catástrofe social también solicitó la ayuda del Trueque que solidariamente abrió sus puertas a una población que se quedaba sin trabajo y sin comida. La organización participó de los comités de crisis y fue generosa, pero a costa de exponerse a las demandas de una sociedad indigente. Durante aquellos sombríos meses, el trueque fue el sustento y refugio para muchos desposeídos y hambrientos. Se fue masificando hasta hacerse incontrolable. En muchos clubes, se produjo desabastecimiento de los productos básicos como harina, aceite, azúcar o verduras.

Uno de cada siete habitantes encontró en este mercado complementario un medio de vida digno y una esperanza en un país que se debatía en la peor crisis de su historia. Según una encuesta de Gallup, publicada en abril de 2002, más del 60% de la población realizaba o pensaba realizar trueque en los siguientes tres meses.

Fue un aporte impresionante a muchos argentinos en forma directa o indirecta, por el que la Red nunca esperó ni pidió retribución. Sin embargo, ocurrió lo inimaginable. Cuando amainó la tempestad y se empezaron a implementar los subsidios asistenciales, como el plan para jefes de familia, La Red Global de Trueque comenzó a ensombrecerse. Algunos medios de prensa que en medio de los saqueos y cacerolazos habían sido elogiosos con el trueque se volvieron de pronto esquivos y críticos. Por otra parte, se orquestó una maniobra de falsificación de los bonos de descuento de la RGT con el único fin de desacreditar y poner en crisis al sistema de trueque. Esta maniobra fue realizada en forma artera e indiscriminada, alcanzando en algunas zonas al 90% de los bonos. Algunos falsificadores llegaron a imprimir con el mismo papel de seguridad que se utiliza para confeccionar en la actualidad los documentos nacionales de identidad y los cheques bancarios, el mismo que se empleaba para los vales de trueque, el papel Witcel autocheck. Tiene una filigrana con un obelisco que se puede ver a trasluz. Se trató de una acción sincronizada que requirió de la coordinación de decenas de imprentas para producir cientos de millones de bonos en pocas semanas. Quienes la urdieron disponían de suficiente dinero, si se tiene en cuenta las importantes sumas que se le ofrecían a las imprentas. Luego, esos bonos eran vendidos a inescrupulosos por monedas, lo que habla a las claras de que el fin no era lucrar sino crear caos en la Red. Los reducidores también interceptaban a los prosumidores para tentarlos con pilas de vales falsos y de este modo la contaminación se dispersó por todo el territorio nacional.

La dirigencia de la Red Global de Trueque denunció los ilícitos ante la Justicia y la policía Federal detuvo a decenas de personas calculándose en más de 50 las imprentas implicadas en la falsificación. Salió en todos los medios porque los delincuentes también falsificaban patacones, Lecop y otras monedas. Existen varias causas abiertas contra falsificadores en distintos puntos del país. La organización pidió ayuda a las autoridades aportando datos, pero los investigadores parecen estar más interesados en deambular entre las bizarras internas de los clubes de trueque, en vez de desentrañar la urdimbre y la cadena de complicidad entre promotores, falsificadores y pasadores.

Cada día se hace más obvio que además de querer acabar con la experiencia de autogestión económica ciudadana más importante del mundo, se busca amedrentarla y desprestigiarla de tal modo que ya nadie quiera volver a hacer un intento semejante. Como en la novela de Orwell 1984, el Hermano Grande no sólo destruye físicamente a quienes tienen una idea distinta al pensamiento hegemónico, sino que pretende además que la idea nunca haya sido concebida. Esto se desprende de los esfuerzos que están haciendo algunos teóricos, distanciados de la práctica, para rescribir la crónica y fundamentos de esta gesta, reinterpretándola a su antojo y por la metodología empleada en las intrusiones en la sede central de la organización para robar documentación histórica.

Es bien conocida la campaña que desde hace años viene realizando la consultora de Organismos Internacionales Heloisa Primavera para quebrar el movimiento de trueque en la Argentina. Dentro de nuestras fronteras, ha hostigado y desprestigiado incansablemente a la Red Global de Trueque, algo que no la inhibe de presentarse como integrante de la misma cuando viaja al exterior. También se arroga la representación de la Red del Trueque Solidario, una organización en la que sembró odio y divisionismos llevándola casi a la desaparición. Más allá de su rol de comentarista de difícil lectura y su habilidad para arrimarse al grupo fundador, es poco el aporte que ha hecho esta brasileña a la teoría y a la práctica del trueque. Gattopardista y despechada, tuvo su máximo momento de gloria cuando un conocido matutino porteño publicó “su verdad” maniqueísta sobre las dos grandes redes de intercambio del país, una versión de la teoría de los dos demonios aplicada al trueque.

Asimismo es particularmente sugestiva la desopilante campaña de desprestigio de la RGT lanzada por Radio 10 y Canal 9, conocidos medios mercenarios propiedad de Daniel Hadad (mayo, junio y julio de 2002). Estos difamaron a los fundadores de la RGT con el anuncio de su fuga del país, cuando en realidad habían viajado al exterior a inaugurar un club de trueque en Barcelona y a dar una conferencia en Paris, en la Casa de la América Latina. En Europa los fundadores también tuvieron oportunidad de denunciar el sabotaje sufrido por la red ante Amnesty International, France Liberté y otras organizaciones de derechos humanos, economía social, sindicatos, universidades. Este viaje había sido anunciado a la prensa con anterioridad. Algo que no ignoraban los noteros de Hadad y algunos voceros de la Red del Trueque Solidario, quienes continuaron sosteniendo la versión de la fuga, a pesar de los artículos publicados en Liberation, Le Nouvel Observateur, Le Monde, El Periódico de Cataluña, El País, La Vanguardia, el diario de Murcia, La Nación, etc. Medios que dieron amplia cobertura a la gira. En Paris la señora Dannielle Mitterand, viuda del ex-presidente francés recibió a los fundadores de la RGT y escribió una carta abierta a los legisladores argentinos pidiendo una pronta sanción de la ley del trueque.

Investigadores de universidades renombradas como Harvard, Cambridge, Oxford y Yale para citar algunas, viajaron a la Argentina para conocer de cerca la experiencia del trueque. Es permanente la visita de periodistas, estudiantes y economistas de Inglaterra, Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Suecia, Italia, España, Noruega, Suecia, Austria y Corea entre otros. En el exterior se está organizando un movimiento de apoyo y solidaridad con la Red Global de Trueque para que la opinión pública y las organizaciones de economía social y derechos humanos conozcan la persecución política que está sufriendo.

El 3 de septiembre de 2002 frente al Ministerio de Trabajo, Rubén Ravera, Carlos De Sanzo y Horacio Covas, los creadores de la Red Global, denunciaron un complot para destruir este sistema económico. Según ellos, estos ataques despiadados buscaban el desprestigio mismo del modelo y la fractura de la confianza colectiva, el pilar que lo sostiene. También se dejaron asentadas denuncias y se reiteraron los pedidos al Congreso y el Senado para impulsar una Ley del Trueque que asegurara garantías jurídicas para la actividad.

Ya en vísperas de las elecciones de 1996, la RGT tuvo las primeras falsificaciones y la manipulación por parte de punteros políticos de los clubes de trueque para hacer campaña. Esto obligó al primer cambio de créditos. Hoy el panorama es semejante. El club del trueque puede haber aparecido como una amenaza al pensamiento único y una posible competencia política. El propio FMI había exigido la desaparición de los vales de trueque junto con las cuasimonedas y según un artículo aparecido el 27 de noviembre de 2002 en un diario Gara del País Vasco, un senador norteamericano declaró que el sistema de trueque podría ser considerado terrorismo económico. También hubo un reclamo desde sectores del comercio para que se terminara con los clubes de trueque. Esta hostilidad y la intención de criminalizar al club del trueque se reflejan claramente en el descabellado intento de Canal 9 de relacionar a la RGT con las desaparecidas Brigadas Rojas simplemente porque Toni Negri elogió esta iniciativa calificándola de “contrapoder”.

Estas chicanas arrogantes están en sintonía con la intolerancia de quienes tratan de imponer a sangre y fuego en nuestros países un modelo económico que deja a pueblos enteros sumidos en la ruina y la desesperación. Es lógico que se sientan molestos frente una alternativa pacífica y popular que pone al descubierto la insensibilidad social e incompetencia de los tecnócratas. Es predecible el escozor ya que la experiencia del trueque en la argentina es la demostración viviente de que se puede vivir con lo nuestro, sin el fatalismo impotente de la alternancia de la parálisis económica y la inflación infame. Es inevitable que se sientan incómodos porque con el trabajo y la creatividad de la gente común se ha podido crear bienestar y hacer frente a la peor de las crisis. Pero, por sobre todo, lo que más los preocupa, es que la experiencia del trueque en la Argentina demuestra rotundamente que es posible vivir sin usura, sin especulación financiera y sin dinero. Este es el fondo ideológico que subyace a los atentados contra el trueque. Es la consecuencia de la inevitable confrontación entre dos modos de ver el mundo: El del trueque, amigable con el medioambiente y con todos los actores sociales y el de los que han tomado al planeta como rehén.

Afortunadamente, contra Truekenet no podrán hacer lo mismo, ya que es imposible falsificar nuestros créditos, ¡porque son virtuales! jejeje ;D

El garage de Bernal: cuna de la RED GLOBAL DE TRUEQUE

Written by TRUEKENET
febrero 26th, 2010

“Cuando  pienso hoy  en los comienzos del primer Club de Trueque, una y otra vez me pregunto ¿qué clase de visión  impulsaba a aquella veintena de pioneros a una empresa compleja,  incierta,  sin disponer de datos sobre experiencias similares? Resulta increíble que durante meses nos reuniéramos, sábado tras sábado, para hablar de nuestra utopía con la convicción exaltada de quien está seguro de haber visto la tierra prometida…

“Nuestra meta era crear un mercado protegido para aquellos que no podían mantenerse a flote  en el mar embravecido de la globalización económica. Representábamos al mercado formal  como una escalera alta, con peldaños muy elevados e inalcanzables para la mayoría de las personas. El mercado del trueque, en cambio, era visualizado como un plano inclinado con una suave inclinación y donde cada uno podía ascender de acuerdo a su propio ritmo y expectativas. Sin duda la imagen que  más me gustaba era un diagrama de flujo con  la interacción entre el club y otras instituciones y organismos tales como los municipios, las empresas, los productores agrarios, comerciantes, el Estado y el mercado exterior. Utilizábamos ese gráfico para reforzar la idea de un club integrado al resto de la sociedad, que no provocaba impacto adverso sobre otros actores económicos y sociales. Creo que muchos de los asistentes a las charlas perdían con frecuencia el hilo de nuestro discurso macroeconómico, pero  asentían de todos modos, como una manera de estimularnos  y porque sospecharían  que Horacio y yo necesitábamos decir todas esas cosas como  pensando en voz alta.”

Este fragmento está tomado de un capítulo del libro REINVENTANDO  EL  MERCADO, La experiencia de la Red Global de Trueque en Argentina, de Carlos De Sanzo, Horacio Covas y Heloisa Primavera. Ediciones del Programa de Autosuficiencia Regional. Buenos Aires, 1998.

ORIGEN DEL TRUEQUE

Written by TRUEKENET
febrero 26th, 2010

CUANDO Y POR QUÉ NACE EL TRUEQUE:

La primera condición para que exista intercambio de bienes es la capacidad de producir excedente. El excedente es una parte de la producción que no se necesita consumir. Si una sociedad dispone de excedente, puede intercambiarlo por algún producto que posea otra sociedad (y que tampoco necesita consumir).

En la más remota prehistoria, cuando los hombres se dedicaban a la caza y la recolección, la producción de excedentes era casi nula. Además, por las características de sus productos, esos excedentes no se hubieran podido almacenar. Pero desde las primeras actividades productivas, el excedente permitió emprender el hábito de intercambiar productos.

Las primeras formas de comercio entre los hombres consistieron justamente en el intercambio de productos mano a mano: lo que uno tenía y no necesitaba, se cambiaba por lo que el otro tenía y no necesitaba. Esa forma de intercambio se denomina trueque.

El trueque se mantuvo por mucho tiempo, aun en sociedades sedentarias: un jarrón de vino por una bolsita de trigo, pieles de abrigo por un arma de caza, lana de oveja por pescados.

¿Por qué se abandonó el trueque? El desarrollo de nuevos bienes de consumo y el crecimiento de la actividad comercial demostró que este sistema era poco práctico: en primer lugar porque no siempre el otro necesitaba aquello de lo que uno disponía. Por ejemplo, si un artesano de sandalias quería comprar pan, siempre debía encontrar un panadero que necesitara sandalias ó averiguar qué necesitaba el panadero, conseguirlo con su producción de sandalias. y recién después ofrecérselo en trueque.

En segundo lugar, también era un problema determinar cuál era el valor exacto de los productos a intercambiar: ¿cuánta lana por un jarrón de vino? ¿de qué tamaño debía ser el jarrón? ¿una vaca valía lo mismo que un camello?

Para resolver estos primeros problemas los hombres buscaron un producto de referencia: los valores de todas las mercaderías se establecerían en base a ese producto. Esa referencia es el primer paso en la historia de la moneda.

UNA MONEDA CON MUCHAS FORMAS:

Una moneda es, de hecho, un elemento intermedio que sirve para facilitar los intercambios. Si todos los hombres establecían el valor de sus productos sobre la base de la misma mercancía, el intercambio era mucho más simple. Los primeros bienes de referencia fueron el trigo o el ganado. Entonces, era posible establecer el precio de los diferentes productos: por ejemplo, obtener una vaca a cambio de una cantidad establecida de cereales.

Estos primeros bienes de referencia reunían dos características principales: eran aceptados por la mayoría de los hombres, y eran sumamente útiles. Sin embargo, pronto surgió un nuevo problema. El bien de referencia debía ser divisible, debía poder fragmentarse para intercambios menores, cotidianos, por objetos de menor valor. Además, debía simplificarse también su traslado, su cuidado y su almacenamiento.

Así, los objetos que funcionaban como bienes de intercambio fueron haciéndose más pequeños y fácilmente manipulables: collares hechos con caracoles o caparazones, barbas de ballena, cocos, bolsitas con sal, etc.

LA APARICIÓN DE LA MONEDA METÁLICA:

Según el historiador griego Herodoto, las primeras monedas metálicas surgieron en el Asia Menor, en el siglo VIII a.C., debido a que un rey lidio se propuso simplificar la recaudación de los impuestos y su almacenamiento. Así, habría reemplazado productos como el ganado, el trigo o la madera, que su pueblo le tributaba, por su equivalente en monedas fabricadas con una mezcla de oro y plata. Sin embargo, es probable que mucho tiempo antes las monedas metálicas hayan surgido en otro lugar.

Hacia el año 3000 a.C, en la Mesopotamia asiática, asirios y babilónicos comenzaron a utilizar como bienes intermedios para los intercambios barras de oro y plata. También se utilizaban otros metales, como el cobre, el bronce o el hierro. Sin embargo, se preferían los dos primeros (oro y plata) ya que tenían algunas ventajas sobre los otros: en primer lugar su escasez, lo que los hacía valiosos, y en segundo lugar su incorruptibilidad. Esto último se refiere tanto a que es difícil falsificarlos como a que pueden almacenarse mucho tiempo sin echarse a perder (al contrario del hierro que se oxida).

El desarrollo de las actividades comerciales, sobre todo a través del imperio romano, extendió la utilización de monedas metálicas. Desde entonces son los Estados los que monopolizan la acuñación (fabricación de monedas). Además, las monedas solían tener un sello grabado: la figura de algún dios, la efinge del un emperador, o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban la pureza y el peso del material con que la moneda había sido acuñada.